Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo
para perder el tiempo.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio,
ni pueden comprarlo.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas
que se han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas
se han olvidado de volar.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y
pagan por ella como si fuese comida.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho
de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada
por ella.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad
que la libertad de elegir entre uno y otro canal de
televisión.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas
pasionales con las máquinas.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre
muchos y están solos.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no saben que
son pobres.
Galeano, Eduardo. Patas Arriba. Siglo XXI. Madrid, 1998. pág. 257
...el de la voz confiesa que dedicará hasta el penúltimo segundo de su vida, a luchar por lo que cree... y que en un acto pequeño y egoísta, dedicará el último segundo de su vida a morirse...
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sábado, 3 de enero de 2009
jueves, 18 de septiembre de 2008
Y el empresario se hizo comunista
A la palestra el presidente de la patronal, Díaz Ferrán...
- ¡Hay que hacer un paréntesis en la economía de libre mercado! -

Neoliberalismo con piel de gallina. Bancos centrales asustados. Estados paternales consitiendo los desmanes de sus pródigas empresas.
Nadie se atreve a dejar que el sistema se engulla a si mismo.
Los funcionarios no funcionan.
Los políticos hablan pero no dicen.
Los votantes votan pero no eligen.
Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.
Los jueces condenan a las víctimas.
Los militares están en guerra contra sus compatriotas.
Los policías no combaten los crímenes porque están ocupados en cometerlos.
Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.
Es más libre el dinero que la gente.
La gente está al servicio de las cosas.
Del Libro de los abrazos, Eduardo Galeano
- ¡Hay que hacer un paréntesis en la economía de libre mercado! -
Neoliberalismo con piel de gallina. Bancos centrales asustados. Estados paternales consitiendo los desmanes de sus pródigas empresas.
Nadie se atreve a dejar que el sistema se engulla a si mismo.
Los funcionarios no funcionan.
Los políticos hablan pero no dicen.
Los votantes votan pero no eligen.
Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.
Los jueces condenan a las víctimas.
Los militares están en guerra contra sus compatriotas.
Los policías no combaten los crímenes porque están ocupados en cometerlos.
Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.
Es más libre el dinero que la gente.
La gente está al servicio de las cosas.
Del Libro de los abrazos, Eduardo Galeano
Etiquetas:
abrazos,
crisis económica,
Díaz Ferrán,
Galeano,
neoliberalismo
sábado, 19 de julio de 2008
Escribir ... no
De "Espejos", Eduardo Galeano
Unos cinco mil años antes de Champollion, el dios Thot viajó a Tebas y ofreció a Thamus, rey de Egipto, el arte de escribir. Le explicó esos jeroglíficos, y dijo que la escritura era el mejor remedio para curar la mala memoria y la poca sabiduría.
El rey rechazó el regalo:
- ¿Memoria? ¿Sabiduría? Este invento producirá olvido. La sabiduría está en la verdad, no en su apariencia. No se puede recordar con memoria ajena. Los hombres registrarán, pero no recordarán. Repetirán, pero no vivirán. Se enterarán de muchas cosas, pero no conocerán ninguna.

Unos cinco mil años antes de Champollion, el dios Thot viajó a Tebas y ofreció a Thamus, rey de Egipto, el arte de escribir. Le explicó esos jeroglíficos, y dijo que la escritura era el mejor remedio para curar la mala memoria y la poca sabiduría.
El rey rechazó el regalo:
- ¿Memoria? ¿Sabiduría? Este invento producirá olvido. La sabiduría está en la verdad, no en su apariencia. No se puede recordar con memoria ajena. Los hombres registrarán, pero no recordarán. Repetirán, pero no vivirán. Se enterarán de muchas cosas, pero no conocerán ninguna.

miércoles, 18 de junio de 2008
El libro de los abrazos - Eduardo Galeano

Hace poco más de un mes que me compré este libro, y desde entonces nada ha sido como tenía que ser.
Los textos de Galeano son de aquellos que, como las bebidas fuertes, deben ser digeridos de poco en poco, controlando el ritmo, descubriendo los matices de cada sorbo, y por los que merece la pena rellenar el vaso.
Es América Latina gritando a pleno pulmón, resonando Europa aquel verso de los que nunca pudieron hablar. Por ellos habla Galeano. Desde "Las venas abiertas de América Latina" hasta "Espejos", el uruguayo clama por aquellos menos, por los que no son, por los mas.
Digo que nada ha sido como tenía que ser porque todo reza vida en el libro, y tiene su contrapartida en mi existencia y en la de todo el mundo que me rodea. Cada "abrazo" habla de un momento de mi día, de una noticia de la prensa, de un sentimiento que no consigo expresar... Hoy, como de costumbre, he abierto y he leído:
Los nadies
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies
con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la
buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la
buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mańana, ni nunca, ni en
lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la
llamen y aunque les p ’que la mano izquierda, o se levanten con el
pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueńos de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
Escrito en 1989, hoy sigue el mundo lleno de "nadies". Hoy Europa quiere deshacerse de millones de "nadies", ya no los necesita. La crisis destapa que ya no son necesarios. Han dejado de ser recursos humanos, y nunca han sido seres humanos.
La Europa Social en retirada. (Público)
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